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¿Es Quim Monzó un Plagiario?
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¿Cómo se descubre un plagio?

Descubrir un plagiador es fruto de la casualidad.

 

Me prestaron malas intenciones pero la descubierta de los plagios de Quim Monzó ha sido sólo fruto de la casualidad y de mi gusto por la lectura.

Aquí tienen la explicación publicada en el periódico El Raspeig, en mayo del 2001, bajo el titulo:

Los plagios de Quim Monzó.

Suelo leer mucho. No tanto como quisiera, por falta de tiempo, pero bastante; además, como tengo la suerte de poder hacerlo en varios idiomas, mis posibilidades se multiplican otro tanto.

Me gustan las novelas que me cuentan cosas nuevas y las que recrean sentimientos nuevos en mi corazón; me encantan los relatos históricos, los cuentos oscuros y estremecedores y, si las películas llamadas "de miedo" no me suelen satisfacer, la misma historia me llenará de emociones cuando la leo. Será porque no me gusta que hagan las cosas por mí. No me interesa saber como otro ha visto la historia contada en el libro. Soy bastante mayorcito como para hacerlo yo mismo y, cuando veo una película basada en un libro, me parece que, al imponerme los sentimientos del director, me están robando mis emociones.

Me gustan los artículos cortos y incisivos, que van al grano sin ambages; también los que saben mantenerte inquieto hasta al final, te incitan a querer leer más, monopolizan tu atención de principio a fin. Buscando, se puede encontrar literatura decente en muchos sitios, incluso en revistas y periódicos. El "Magazine", por ejemplo, esta revista que se distribuye cada domingo junto con algunos diarios, incluye en sus páginas artículos nacidos de plumas conocidas y podemos así disfrutar cada semana de páginas enteras firmadas por Andrés Trapiello, Carmen Posada o Quim Monzó.

En cuanto al "Courrier International" (Correo Internacional), es una publicación de lengua francesa, también hebdomadaria, que se dedica a transcribir los mejores artículos descubiertos a lo largo de la semana en los periódicos del mundo entero. Esto permite al lector tener cada semana una idea aproximada de cómo va nuestro planeta y sus locos habitantes. En la página cuatro de cada edición se incluye la lista de las fuentes de la semana y cada articulo, como piden tanto la decencia como el respeto por los demás periodistas y, en última instancia, las leyes internacionales sobre la propiedad intelectual, lleva la firma de su autor original y el nombre del periódico en el que se publicó. Se informa al lector cuando se trata de extractos o de un resumen, la ausencia de mención significando que es una transcripción literal. A parte de ser "El Magazine" escrita en castellano y el "Courrier Intenational" en francés, esas dos publicaciones tienen una característica en común: de vez en cuando publican, sin saberlo ni una ni otra, los mismos artículos, pero con diferente firma, como se puede comprobar en los siguientes ejemplos. Para no aburrir a nadie, citaré solo las tres últimas "incidencias" que detecté. Para las demás -y vamos si las hay- que las busquen sus lectores, sus editores, y la justicia si hace falta.

En el "Magazine" del domingo 11 de marzo de 2001, Quim Monzó firma un artículo titulado "Como Dios manda" en el cual se habla del Videoclub CleanFlicks, en el estado norteamericano de Utah, cuyo dueño, para satisfacer a una clientela mayoritariamente mormona, expurga las películas que alquila de todo contenido violento o erótico. Este texto sin grandes pretensiones, aunque de por sí muy curioso, podría merecer una buena calificación si no fuera sólo una traducción casi integra de un artículo del periodista americano Michel Janofsky, publicado en "The New York Times" y reproducido en una rubrica semanal titulada "Aux États Unis et nulle part ailleurs" en el "Courrier International" Nº 536, de 8 de febrero de 2001.

En el "Magazine" de 29 de abril de 2001, nuestro famoso Quim Monzó repite, firmando con su nombre un texto titulado "Números de teléfono" que trata, grosso modo, de la incidencia de las supersticiones sobre la vida de los chinos y no es más que una traducción de un artículo de Chiara Alpago-Novello, publicado en el "Diario della Settimana" de Roma y reproducido bajo el título de "8, ça va, 4... bonjour les dégats!" en el "Courrier International" Nº 541 de 15 de marzo de 2001.

En el mismo numero 541 del "Courrier International" y con el título de "Se détacher de ses biens matériels à coups de marteau" (librarse de sus bienes materiales a martillazos), se halla una entrevista de Michel Landy firmada por Daborah Solomon y sacada del "New Yorks Times" donde Landy explica por qué y como va a destruir todas sus pertenencias en un acto que él considera artístico. El domingo 6 de mayo, Quim Monzó nos propina en su página del "Magazine" y, ¡cómo no!, bajo su firma, una traducción casi literal del mismo texto.

Si al menos pusiera alguna mención de los autores verdaderos de los escritos, se le podría perdonar, pero ni eso; ni siquiera comillas o cursivas para indicar que se está citando un escrito de otro. De citar a plagiar, hay un camino que no se debe recorrer, pero el imponente Quim Monzó no se va a dejar intimidar por tales pequeñeces; él no se corta, cuando encuentra en la prensa un artículo que le gustaría haber escrito, lo copia y lo firma; así de fácil. ¡Ah, y cobra, claro! Pero por un trabajo que ha hecho otro, y a lo mejor, es lo que hace que la cosa huela mal. Veréis que acusará a sus anónimos y hambrientos negros de haberlo engañado; o al ordenador de haberse equivocado.

Quim Monzó creía el mundo muy grande y muy remota la posibilidad de que uno de sus lectores lea también la prensa internacional, descubriéndose así el pastel. Con sus sempiternas vestiduras negras, se ha puesto de moda últimamente y pululan los artículos, reportajes y documentales sobre él. En el mismo "Magazine" anteriormente citado se publicó, el pasado 15 de abril, una entrevista de seis páginas donde se le retrata con detalle y en la cual, al preguntarle Joaquim Roglan -supongo que sin malicia-: "¿Qué tal se vive del cuento?", Quim Monzó contesta: " Vivo del cuento, de la crónica, de la palabra escrita e incluso hablada". Quizá, tanto la pregunta como la respuesta tenían doble sentido...

La moda está en denunciar los plagios a la justicia y no hay duda de que se encargarán de ello los que, con razón, se sentirán estafados al haber pagado a uno un trabajo que no hizo y otros al comprobar que su trabajo está utilizado por un desaprensivo.

Este tipo de plagio descarado no es tanto delincuencia como indelicadeza, falta de nobleza, de orgullo, de honor, de seriedad y de amor propio; Al final y al cabo, una patochada que puede costar caro; es más fácil perder la confianza del público que conquistarla. El escritor capaz de tal bajeza se puede preparar a afrontar una época de vacas flacas y si alguien, por casualidad, vuelve a leer algún día algo de él, será probablemente para ver si lo pilla otra vez copiando.

Paul-Hervé Paquet

 

 

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